La alienación humana según Erich Fromm (I)

Este artículo es una crítica al libro “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” del gran Erich Fromm.  Lo que más me gusta de este autor es que se trata de uno de los pocos psicólogos que se atreven a buscar unas causas sistémicas a los problemas psicológicos que nos afectan hoy día, en vez de limitarse a juzgar las causas últimas en las que desembocan esas causas, como el mismo autor denuncia en su crítica al psicoanálisis actual.

El libro comienza explicando la paradoja de los países occidentales; pese a la mejora de la calidad de vida y la mejora de la educación y la prosperidad material estos países son los que presentan las más graves perturbaciones mentales como se muestra en las altas tasas de suicidios, alcoholismo…  y se pregunta: ¿Es posible que la vida de prosperidad de la clase media, si bien satisface nuestras necesidades materiales, nos deje una sensación de profundo tedio y que la civilización moderna no satisfaga algunas necesidades profundas del individuo? A responder esta pregunta se dedica el autor en los siguientes capítulos en los que habla de la alienación del ser humano en el sistema capitalista.

Entendemos por enajenación un modo en el que la persona se siente a si misma como extraña. No se siente a sí mismo como centro de su mundo, como creador de sus propios actos, sino que sus actos y las consecuencias de ellos se han convertido en amos suyos, a los que obedece. La persona enajenada no tiene contacto consigo misma. No se siente a si mismo como portador activo de sus propias capacidades y riquezas, sino como una cosa empobrecida que depende de poderes exteriores a él.   (…)

El hombre ha creado un mundo de cosas hechas por él como no había existido antes y ha construido un mecanismo social complicado para administrar el mecanismo técnico que ha hecho. Pero toda esa creación suya está por encima de él. No se siente a sí mismo como creador, sino como servidor. (…) El director, como el obrero trata con gigantes impersonales; empresas competidoras, mercados, sindicatos, gobiernos… Todos esos gigantes tienen su propia vida, por decirlo así, y ellos determinan la actividad del director. (…)

Uno de los fenómenos más significativos de una cultura enajenada es la burocratización: Debido a la grandeza del aparato la relación de los burócratas con las personas son enajenadas; para los burócraas las personas son cosas que hay que administrar, objetos a los que mirar sin amor ni odio. Como la vastedad de la organización y la extremada división del trabajo impiden a todo individuo ver el conjunto del sistema la existencia de los burócratas es inevitable.

Después de esto el autor pasa a analizar la enajenación en la forma de consumir actual:

Estamos rodeados de cosas de cuyo origen no sabemos nada, estamos rodeados de máquinas que son casi tan misteriosas para nosotros como lo serían para un hombre de una cultura primitiva. Vivimos en un mundo de cosas y nuestra única relación con ellas es que sabemos manejarlas. Nuestra manera de consumir tiene por consecuencia inevitable que nunca estemos satisfechos, puesto que no es nuestra persona real la que consume una cosa real, por lo que sentimos una necesidad cada vez mayor de más cosas. (…)

Si una persona trabaja sin verdadera relación con lo que está haciendo, si compra y consume mercancías de un modo enajenado, ¿Como puede usar su tiempo libre de un modo activo y con sentido? Sigue siendo siempre el consumidor pasivo y enajenado; consume partidos de fútbol, películas, paisajes y reuniones sociales del mismo modo que consume las mercancías que compra.

En toda actividad productiva y espontánea ocurre algo dentro de mi mientras leo, mientras miro al escenario o hablo con mis amigos. No soy, después de la experiencia, el mismo que era antes de ella. En la forma enajenada de placer no ocurre nada dentro de mi. (…) Ocupado en hacer fotografías, en realidad no ve nada si no es por mediación de la cámara. La cámara ve por el y el resultado de su viaje de placer es una colección de fotos que sustituyen la experiencia que pudo tener pero no pudo.

Erich Fromm

 

Esta crítica acerca de la fotografía la podríamos pasar a nuestros días con las redes sociales; hacemos fotos a todos los eventos de nuestra vida como temiendo que se escaparan a nosotros, como si tuviéramos miedo de que en caso de no “colgar” algo que hemos hecho fuera a dejar de existir o que fuera a escapar a nuestra memoria, por no estar en el fb.

¿Cual es la relación del hombre consigo mismo? Se siente a sí mismo como una cosa para ser empleada con éxito en el mercado. El sentimiento de su identidad no nace de su actividad como ser viviente sino de su papel socioeconómico. Su sentido del valor depende de su éxito, de si puede venderse favorablemente. Evidentemente, su sentido de su propio valor depende de factores extraños a él mismo, de la valoración del mercado, que decide de su valor como una mercancia.(,,,) En la mente del ser humano moderno ha surgido la questión de “si la vida merece ser vivida”, y consecuentemente, el sentimiento de que la vida de uno es un fracaso o un éxito; esta idea se funda en el concepto de la vida como una empresa que debe producir una utilidad.

La conciencia es, por su misma naturaleza, disconforme, debe poder decir no, cuando todos los demás dicen si. En la medida en que una persona sea conformista, no podrá oír la voz de su conciencia y mucho menos actuar de acuerdo con ella. La conciencia solo existe cuando la persona se siente a si misma como persona, no como mercancía. Hemos renunciado al conocimiento de los problemas fundamentales de la existencia humana y a todo interés por ellos. No nos importa el sentido de la vida, ni su solución; partimos de la convicción de que no hay más finalidad que invertir la vida fructuosamente y pasarla sin grandes contratiempos.

Si no aplazo la satisfacción de mi deseo, no tengo conflictos ni dudas por que nunca estoy a solas conmigo mismo porque siempre estoy ocupado, ya en trabajar, ya en divertirme. No tengo necesidad de conocerme a mí mismo como yo mismo, porque Soy un sistema de deseos y satisfacciones. El mundo es un gran objeto para nuestro apetito.
Así, las gentes se sienten angustiadas, inferiores, culpables. Se dan cuenta de que viven sin vivir, que la vida se les va de las manos como la arena. 

Algo que me llama mucho la atención de estos últimos párrafos es la enorme similitud existente entre su diagnóstico y el diagnóstico que hace Ted Kaczynski, pese a las dispares soluciones que ofrecen a estos problemas, para ellos el diagnóstico (Alienación y enajenación humana, subordinación del ser humano frente a la enorme máquina y burocracia del sistema… ) es inquietantemente el mismo. Aquí Fromm aprovecha para hacer un par de críticas acerca de la peligrosa función de la psicología moderna, críticas bastante valientes ya que salvo por el o por Thomas Szasz no se suelen oír críticas en este sentido:

 La misión de la psicología era descubrir la personalidad y entender al individuo, actualmente , la misión de la psiquiatría y el psicoanálisis amenaza con convertirse en un instrumento para manipular a los hombres. Los especialistas os dicen qué es la persona normal y en consecuencia, qué es lo que anda mal en vosotros; e inventan los métodos para ayudaros a adaptaros, a ser normales.  (…) Esta cada vez más claro que estas profesiones están en camino de convertirse en un grave peligro para el desenvolvimiento del hombre, que sus profesionales se vayan convirtiendo en los sacerdotes de la nueva religión de la diversión, el consumo y la despersonalización; en los portavoces de la personalidad enajenada. (…) Los conceptos de salud y enfermedad son productos de los hombres que los formularon, y por lo tanto de la cultura en la que viven esas personas.Psiquiatras enajenado definirán la salud mental como puede hacerlo una personalidad enajenada y en consecuencia, considerar como sano lo que puede considerarse enfermo desde el punto de vista del humanismo normativo.

¿Como puede una persona sensible y viviente sentirse segura siempre? Por las condiciones mismas de nuestra existencia, no podemos sentirnos seguros de nada. Nuestra vida y salud están expuestas a accidentes que escapan a nuestro control. Cuando tomamos una decisión nunca podemos estar seguros de sus consecuencias pués toda decisión implica el riesgo de fracaso. La tarea psicológica que una persona puede hacer en favor suyo no es sentirse segura, sino ser capaz de tolerar la inseguridad sin pánico ni miedo indebido. Hay seguridad completa sólo cuando hay una sumisión completa a otros poderes que se suponen fuertes y duraderos, los cuales libran al humano de la necesidad de tomar decisiones y correr riesgos. El ser humano libre es por necesidad inseguro; el hombre que piensa es por necesidad indeciso.

De ahí se sigue que no puede haber felicidad en el estado de pasividad interior ni en la actitud de consumidor que penetra la vida del hombre enajenado. La felicidad es un sentimiento de plenitud, no de un vacío que hay que colmar como en el caso del humano corriente, que por mucha diversión y placer que reciba, está fundamentalmente deprimido. Todas nuestras diversiones sirven al propósito de facilitarle la huida de sí mismo, refugiándose en los muchos caminos de escape que nuestra cultura le ofrece. En un mundo de diversión y distracciones, tiene miedo al aburrimiento y se siente contento cuando ha matado otra hora sin haber sentido el aburrimiento que le acecha.

Después de hacer esta crítica el autor se pone en plan humanista Hippie y nos cuenta lo que significa para el la salud mental:

La salud mental, en el sentido humanista, se caracteriza por la capacidad para amar y para crear, por un sentido de identidad basado en el sentimiento del yo que uno tiene como sujeto y agente  de sus potencias; es decir, por su desarrollo de la objetividad y la razón. La finalidad de la vida es vivirla intensamente, nacer plenamente, estar plenamente despierto. Ser capaz de amar la vida y, sin embargo, aceptar la muerte sin terror; tolerar la incertidumbre acerca de las cuestiones más importantes con que nos enfrenta la vida, y no obstante tener fe en nuestras ideas y nuestros sentimientos, en cuanto son verdaderamente nuestros. La persona enajenada, como hemos tratado de presentarla en este capítulo, no puede ser sana. Puesto que se siente a sí misma como una cosa, como una inversión que puede ser manipulada por él mismo y por otros, carece del sentido del yo, carencia que crea honda ansiedad.

Dado que me he emocionado mucho copiando citas del libro ya que me parecen tremendas esta primera parte del artículo la he dedicado exclusivamente al análisis y diagnóstico que el autor realiza, en la parte 2 veremos las soluciones que este mismo autor propone.

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About Ander Urkijo

"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír."

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