Crítica: Las uvas de la ira

Hablar de las uvas de la ira es hablar de la época más dura y vergonzosa de los Estados Unidos, es hablar de la mayor recesión, crisis económica y hambruna que ha conocido nunca la mayor potencia del mundo pero también es hablar de la dignidad humana frente a la barbarie, de la solidaridad de los desposeídos frente al egoísmo irracional del sistema y del tirar para adelante en los momentos difíciles.

Florence Owens Thompson, la mujer cuya fotografía simbolizó a toda una generación de estadounidenses

La novela nos pone en el contexto del Oklahoma rural de principios de los años 30, tras el desastre del “dust bowl”, en la que unas prolongadas sequías causaban tormentas de polvo que acababan con las cosechas por lo que los campesinos acabaron endeudados con los bancos que acabaron expropiándoles sus tierras y derribándoles sus casas. Al verse privados de su medio de vivir esas familias (Unas 3 millones de personas) emigran hacia California, que es una especie de tierra prometida en la que encontrarán trabajo ya que reciben volantes publicitarios con noticias de empleo. (Gran similitud entre la crisis de entonces y la actual, salvo que en vez de embargar casas se embargaban tierras).

—Es mi casa.  Yo estaré en la ventana con el rifle. Que se te ocurra siquiera acercarte de más y te dejo seco como a un conejo.

—No soy yo. Yo no puedo hacer nada. Pierdo el empleo si no sigo órdenes.Y, mire, suponga que me mata, simplemente a usted lo cuelgan, pero mucho antes de que le cuelguen habrá otro tipo en el tractor y él echará la casa abajo. Comete usted un error si me mata a mí.

—Eso es verdad —dijo el arrendatario—. ¿Quién te ha dado las órdenes? Iré a por él. Es a ése a quien debo matar.

—Se equivoca. El banco le dio a él la orden. El banco le dijo: o quitas de en medio a esa gente o te quedas sin empleo.

—Bueno, en el banco hay un presidente, están los que componen la junta directiva. Cargaré el peine del rifle e iré al banco.

—Un tipo me dijo que el banco recibe órdenes del  del gobierno. Las órdenes eran: o consigues que la tierra rinda beneficios o tendrás que cerrar.

—Pero ¿hasta dónde llega? ¿A quién le podemos disparar? A este paso me muero antes de poder matar al que me está matando a mí de hambre.

—No sé. Quizá no hay nadie a quien disparar. A lo mejor no se trata en absoluto de hombres.

(…)

No, estás equivocado, estás muy equivocado. El banco es algo más que hombres. Fíjate que todos los hombres del banco detestan lo que el banco hace, pero aún así el banco lo hace. El banco es algo más que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar.

La novela contiene una gran crítica social que se agudiza a medida en la que la familia se aproxima a la prometida tierra de California. Tenemos ocasión de ver la situación extrema de supervivencia en la que se encuentran y las barbaridades que tienen que sufrir y vivir continuamente tanto ellos como las demás familias que se encuentran en su misma situación.

En California se crea una especie de racismo contra los inmigrantes de Oklahoma a los que tratan despectivamente como “Okies” y quienes tienen que aguantar la burla y la humillación por parte de sus ciudadanos, además de las estafas que intentan hacerles para quitarles el poco dinero que llevan.

Cada vez que oigo a un hombre de negocios hablar de servicios me pregunto a quién está jodiendo. Uno que hace negocios tiene que mentir y engañar, pero él lo llama de otra manera. Eso es lo importante. Si tú vas y robas el neumático, resulta que eres un ladrón, pero si él intentó robarte cuatro dólares por un neumático reventado. A eso lo llaman hacer un buen negocio.

En el libro se evidencia la unión del poder económico con el poder político (Os suena?) cuando los hacendados pagan a los Sheriff y a los policías para que apaleen y detengan a los “rojos”  (quienes intentan organizar a los campesinos para enfrentarse unidos a las injusticias o los que piden unas condiciones de vida no tan miserables). En el libro un niño “okie” le pregunta a su patrón a ver quienes eran los rojos a lo que este contesta:

-Rojos son quienes me piden 30 centavos por jornada cuando yo ofrezco 20. El niño contesta: -Yo también preferiría cobrar 30 centavos a 20 si pudiera señor, creo que entonces todos somos rojos.

Las ofertas de empleo guardan una trampa: para un trabajo de 50 peones los patrones enviaban miles de giros para que llegaran a la hacienda miles de campesinos que en su desesperación aceptarían cualquier miseria con tal de poder conseguir algo con lo que alimentarse:

“Suponte que tú ofreces un empleo y sólo hay un tío que quiera trabajar. Tienes que pagarle lo que pida. Supón que haya cien hombres interesados en el empleo, que tengan hijos y estén hambrientos. (…) ofréceles cinco centavos y se matarán unos a otros por el trabajo.”

Al encontrarse lejos de los pueblos, los campesinos deben comprar en los abusivos barracones de la hacienda, usando el dinero ganado durante el día para comprar unas pocas hogazas de pan, además de vivir toda la familia hacinada en una pequeña tienda sin acceso a muchos servicios básicos.

Para evitar que bajaran los precios los patrones dejaban pudrirse las cosechas u las tiraban a la basura impregnadas de queroseno para evitar que los hambrientos campesinos se alimentaran.

“La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden; vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven pasar las patatas flotando (…) en las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia”

Durante un segmento de la novela la familia protagonista llega a un campamento del gobierno; al contrario que en el resto de la historia, aquí son bien tratados: Disponen de lavabos y duchas con agua caliente (algo que no habían visto nunca), el campamento lo gestionan asamblearia y democraticamente las propias familias  que la integran y a cambio de realizar pequeños trabajos pueden alimentarse abundantemente.   Con este idílico campamento gubernamental el autor presenta una alegoría entre el sistema capitalista (Las haciendas que les hacen trabajar durante todo el día a cambio de tener que vivir hacinados en pocilgas sin ni siquiera tener para comer toda la familia) y el socialista (simbolizado por este campamento en la que comen en abundancia y caliente, disponen de un hogar caliente y letrinas, las familias se organizan sin estar subyugados a un poder exterior….) como prueba una pregunta que se hace el protagonista de la historia: “Por que no hay más campamentos como este?”.

Este dualismo es también consecuencia del falso paraíso que pensaban encontrar en California, cuando en realidad el trabajo es escaso y la miseria y el hambre están generalizados. Otra alegoría y similitud con la crisis actual, en la que decenas de miles de personas emigran a los países del norte de Europa siguiendo las promesas de triunfo de “Españoles por el mundo”?

En la novela también se critica la moral  de las clases propietarias :

“Si necesita un millón de acres para sentirse rico es porque en su interior se encuentra muy pobre, y si es pobre en sí mismo, no hay acres suficientes que le vayan a hacer sentirse rico”

Leyendo  esta novela de John Steinbeck, o “La otra historia de los EE.UU.” de Howard Zinn uno se pregunta hasta que punto afectó la hambruna a la población, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno no empezó a subsidiar alimentos hasta algunos años después del inicio de la recesión y uno se pregunta si la hambruna tuvo que ver en que el censo de los EE.UU. de 1940 hubieran algunos millones de personas menos de las proyectadas.

Conclusión: Un libro de imprescindible lectura en los tiempos que corremos por la gran similitud existente entre las causas y consecuencias de esta crisis y la de 1929 (Las 2 mayores crisis que ha sufrido el sistema capitalista en su historia), una emotiva historia que explica y que le mantiene a uno en vilo con la continua situación de pobreza y dificultades que va encontrando la familia según se acerca a California. Si tenéis ganas de neo-liberalismo se os curaran leyendo este libro.

NOTA: 8.6/10

Para terminar, uno de los fragmentos más épicos del libro:

Y por la noche una familia acampa en una vaguada y otra familia se acerca y aparecen las tiendas. Los dos hombres conferencian en cuclillas y las mujeres y los niños escuchan. Éste es el núcleo, tú que odias el cambio y temes la revolución. Mantén separados a estos dos hombres acuclillados; haz que se odien, se teman, recelen uno del otro. Aquí está el principio vital de lo que más temes. Éste es el cigoto. Porque aquí «he perdido mi tierra» empieza a cambiar; una célula se divide y de esa división crece el objeto de tu odio: «Nosotros hemos perdido nuestra tierra». El peligro está aquí, porque dos hombres no están tan solos ni tan perplejos como pueda estarlo uno. Y de este primer «nosotros», surge algo aún más peligroso: «Tengo un poco de comida» más «yo no tengo ninguna». Si de este problema el resultado es «nosotros tenemos algo de comida», entonces el proceso está en marcha, el movimiento sigue una dirección. Ahora basta con una pequeña multiplicación para que esta tierra, este tractor, sean nuestros. Los dos hombres acuclillados en la vaguada, la pequeña fogata, la carne de cerdo hirviendo en una sola olla, las mujeres silenciosas, de ojos pétreos, detrás, los niños escuchando con el alma las palabras que sus mentes no entienden. La noche cae. El pequeño está resfriado. Toma, coge esta manta. Es de lana. Era la manta de mi madre, cógela para el bebé. Esto es lo que hay que bombardear. Este es el principio: del «yo» al «nosotros».Si tú, que posees las cosas que la gente debe tener, pudieras entenderlo, te podrías proteger. Si fueras capaz de separar causas de resultados, si pudieras entender que Paine, Marx, Jefferson, Lenin, fueron resultados, no causas, podrías sobrevivir. Pero no lo puedes saber. Porque el ser propietario te deja congelado para siempre en el «yo» y te separa para siempre del «nosotros».

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About Ander Urkijo

"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír."

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